Hablar sobre un día de trabajo implica, sin duda, hablar de toda una experiencia, porque cada momento es completamente diferente, a pesar de hablar del mismo tema en otro grupo, sin embargo, éstas diferencias son lo que enriquecen la práctica docente y hacen de cada sesión didáctica un aprendizaje mutuo y continuo.
Esta variedad me permite prepararme y recrear cada tema a revisar en un nuevo contexto y a comprender que no todo está hecho ni dicho, sino que cada sesión se va construyendo en el instante en que estoy frente a grupo y que todos somos parte fundamental de la creación de dicha sesión didáctica.
Lo más enriquecedor, para mí, de la práctica docente, es el hecho de que podamos encontrar un significado real y cotidiano de cada sesión, porque de esta manera, todo adquiere un significado de practicidad, de importancia y relevancia; esto es algo que la experiencia docente me ha permitido descubrir: que todo tiene sentido si se aplica a nuestra vida cotidiana.
Me interesa mucho y, me esfuerzo por ello, que los alumnos encuentren ese sentido práctico de lo que aprenden en el aula, porque al relacionarlo con lo que son y hacen en la vida cotidiana, realmente se da un aprendizaje significativo que le confiere valor a lo que hacen y al para qué están estudiando. Por supuesto que cada uno de ellos adaptará lo que aprende con lo que ya conoce y con el cómo hará ahora que a incorporado nueva información a su saber.
