sábado, 16 de mayo de 2009

Mi aventura de ser docente.


Hablar sobre un día de trabajo implica, sin duda, hablar de toda una experiencia, porque cada momento es completamente diferente, a pesar de hablar del mismo tema en otro grupo, sin embargo, éstas diferencias son lo que enriquecen la práctica docente y hacen de cada sesión didáctica un aprendizaje mutuo y continuo.
Esta variedad me permite prepararme y recrear cada tema a revisar en un nuevo contexto y a comprender que no todo está hecho ni dicho, sino que cada sesión se va construyendo en el instante en que estoy frente a grupo y que todos somos parte fundamental de la creación de dicha sesión didáctica.
Lo más enriquecedor, para mí, de la práctica docente, es el hecho de que podamos encontrar un significado real y cotidiano de cada sesión, porque de esta manera, todo adquiere un significado de practicidad, de importancia y relevancia; esto es algo que la experiencia docente me ha permitido descubrir: que todo tiene sentido si se aplica a nuestra vida cotidiana.
Me interesa mucho y, me esfuerzo por ello, que los alumnos encuentren ese sentido práctico de lo que aprenden en el aula, porque al relacionarlo con lo que son y hacen en la vida cotidiana, realmente se da un aprendizaje significativo que le confiere valor a lo que hacen y al para qué están estudiando. Por supuesto que cada uno de ellos adaptará lo que aprende con lo que ya conoce y con el cómo hará ahora que a incorporado nueva información a su saber.

Mi confrontación con la docencia.

Yo me inicié en la docencia desde hace ya 18 años, cuando aun era estudiante universitaria, ya que al gozar de una beca estudiantil por parte del Gobierno del Estado, había, en ese entonces, que hacer trabajos de alfabetización a adultos mayores como una forma de retribuir el beneficio otorgado. Fue, entonces, una experiencia difícil, porque era mi primer contacto con este tipo de trabajo, además de que se realizaba los domingos únicamente, porque este grupo de adultos mayores (más de 50 años), tenían durante la semana actividades que no les permitían un espacio para estudiar y para mí también era difícil por la asistencia a clases de manera escolarizada, además, la mayoría de ellos argumentaba que a su edad ya no tenía ningún sentido aprender a leer y a escribir, entonces esta labor se hacía algo complicada, porque aparte, era un requisito indispensable para conservar la beca.
Sin embargo, me gustó mucho la experiencia porque fue una ardua labor enseñar a leer y a escribir a estas personas, pero que significo una hermosa satisfacción la alegría de algunos de ellos al lograr esta hazaña, que así la llamaban, porque no esperaban aprender a su edad.
Después me inicié de manera profesional es esta labor debido a la carrera que estudié, la licenciatura en Psicología con la especialidad en el área clínica e ingresé a una secundaria particular como orientadora educativa; trabajo que implicaba estar frente a grupo y fui descubriendo que era algo fascinante el compartir temas, experiencias, estrategias y todo aquello que fuera útil para conocer más de temas muy interesante sobre la vida y, sobre todo, les permitiera prevenir el ponerse en conductas de riesgo y les diera las herramientas necesarias para tomar mejores decisiones en un futuro inmediato.
Ahora sigo trabajando en la docencia y comparto mí tiempo con la consulta privada, dentro de mi especialidad, pero más de mi tiempo lo dedico a la práctica docente en dos colegios de educación media superior y a pesar de que tengo ya 13 años de dedicarme a esto, cada día sigue siendo una experiencia única, en la que todos aprendemos de todos.

Los saberes de mis estudiantes.

Analizando y sondeando entre los alumnos acerca de todas sus actividades en Internet he descubierto que no saben aprovecharla, que desperdician demasiado tiempo navegando en páginas que desvirtúan a la red y por supuesto, que sólo los confunden con su información sin sustento. Realmente son poco los estudiantes que sacan provecho de esta herramienta y que interactúan de manera creativa en el proceso de aprendizaje. Algunos de ellos crean e intercambian información valiosa en el ciberespacio para enriquecer sus estudios e interactuar con otras comunidades de cibernautas.
Algunos de mis alumnos cuentan con computadoras portátiles que llevan a la escuela, por lo que ésta situación es una gran oportunidad para construir una estrategia que nos permita aprender más acerca de la red de Internet y darle el mejor uso como estudiantes, ya que éstos alumnos pueden iniciar y guiar el proceso de navegación en la red a aquellos que tienen un uso limitado o emplean de manera equivocada éste medio.
El contexto socio-económico de mis alumnos no les permite tener en casa una computadora o, qué decir, tener una portátil, pero dentro de la escuela contamos con dos laboratorios de informática y uno de ellos está provisto de Internet, así que podemos sacar provecho a esta oportunidad.
Además de que podríamos de ésta manera iniciarnos en las web quest y descubrir juntos todo lo valioso que nos resulta este medio para cualquier ámbito de nuestra vida; además de que también nos proporciona entretenimiento.